Los relatos de Carlos

Compartimos dos relatos que nos envió Carlos Quevedo.  Si quieren hacer como él, envíanos tu relato a fnv@fnv.org.ar

¡Qué los disfruten!

 

DOS SEXAGENARIOS
 

Portaminas: – ¿Tenés idea para qué nos habrán citado?
Balustrín: – Es para una sesión de fotografías retrospectivas
P: – Te veo conocido
B: – ¿Vos sabés que yo también?
P: – ¡Pero si somos hermanos de librería! Vos sos Fleix. ¿Te acordás que estábamos en La Dorita, en Villa Lynch? Yo soy Otopen. ¡Sí, tenés razón! ¡fue una buena librería para nosotros! ¡Cuántos años sin vernos!   

Fotografía del autor: Portaminas OTOPEN y Balustrín FLEIX (1959)

B: – Aquí estamos. Reciclándonos. Tuve una experiencia fea hace tiempo. Me quebraron la punta de acero y me colocaron una aguja de coser cortada. Es algo que no puedo superar.
P: – A todos nos pasan cosas. Mi afilaminas incorporado ya no sirve para nada. En eso ando mal porque no se venden más afilaminas y hacen de todo con las mías. ¿Querés algo más ominoso que usen limas para uñas?
B: – En lo laboral te digo que hago poco. Paso horas en el estuche. ¿Te acordás que era negro y con caja deslizable? Bueno, la caja exterior está muy remendada. En el fondo blanco, donde yo duermo, todavía se ve en forma ilegible un nombre, luego 1° año 6ta División y una inscripción ridícula que dice: “NO ROBAR”
P: – A mí me sacan cada tanto, pero al cumplir los sesenta tienen miedo de perderme.
B: – ¿Te acordás cuando nos peleamos? Yo había dibujado una circunferencia perfecta y vos con una regla ¿me trazaron una tangente? La verdad, estuvieron mal. ¡Decir que una simple línea, que por el solo hecho de ir de menos infinito a más infinito tenía derecho a tocar la circunferencia en un punto! ¡Por favor!
P: – ¿Qué sabés de las escuadras de celuloide? Yo no tenía buen diálogo con la regla T y tuve que renegar con cada tablero desparejo, que te cuento. Ellas me la hacían difícil.
B: – A mí lo que más me molestaba eran los papeles ordinarios. ¡Disfrutaba trabajar sobre los Schoeller-Parole!
P: – ¡Ché, ahí nos llaman, escuchá!:

¡BIENVENIDOS AL PROYECTO OIR!
Esperamos que disfruten este momento. Ustedes como Objetos posarán para lograr Imágenes que luego se transformarán en Relatos.

***************

ENTREVISTA A UN ESCRITOR FAMOSO

En esa reunión yo sentí que iba a pasar algo. En la Orden del Día aparecía en primer término la adhesión a la novena recomendación del último Congreso de la World Animal Organization y la Friendly Confraternity. En ella se solicitaba a las diferentes organizaciones de cada país, que estrecharan lazos y propiciaran el intercambio cultural con otras comunidades, en especial, donde se daban antagonismos ancestrales.
¡Y sí, se veía venir! La Comisión Directiva de la Asociación me designó para hacer la entrevista a un escritor argentino famoso. En mi carácter de integrante del Departamento de Cultura y siendo un desafío para mí, a la vez que un honor, como integrante joven de nuestra asociación, acepté con la condición de firmar la nota con seudónimo.
Leí a las apuradas párrafos de los libros del autor, hice un borrador de preguntas y la mañana del día en que iba a hacer la nota me tomé un Rivotril fuerte en ayunas. A la tarde, antes de salir de casa, me tomé otro y llegué a la sede de la FCRA. Había sido una casa señorial en un barrio muy bonito de la Capital. Me hicieron pasar a una sala en la planta baja, donde en una mesa con una suave penumbra, estaba el escritor y el presidente de la Fundación Cultural de Roedores de la Argentina. Las presentaciones fueron tensas, pero yo estaba dispuesto a dejar bien alto el renombre de la Asociación de Felinos de Buenos Aires. 
Antes de empezar a grabar hubo un detalle que ayudó a distender la reunión y fue la aparición de un plato con pedacitos de queso cheddar. A mí me encanta y ayudó a comprender la razón por la cual el escritor tenía el apodo que usaba, porque se engullía los pedazos de queso en forma desaforada.
Me costaba mantener la calma. Las uñas pugnaban por salir, pero ahí el sedante había hecho su efecto y yo estaba como en una nube. La nota y la desgrabación dicen así:
“Pablo Cheddy González presentó su nuevo libro “Intimidades de un ratón” (Editorial Trigo) antes de viajar a la India. En esta entrevista tratamos de adentrarnos en la vida y la experiencia de este ratón escritor, amigo de la aventura y de la ciencia.
⦁ ¿Cuál fue el disparador para comenzar a escribir historias cortas y luego llegar a publicar dos libros, el primero ya consagrado y éste que promete superar todas las expectativas?
Sobre historias puedo decir que en mi familia se contaban muchas y que fueron las que me mantuvieron la inquietud en el tiempo. Hay una que perduró en mi memoria y que los abuelos la relataban una y otra vez. Era de un tal Calvino* donde los ratones corrían uno detrás de la cola del otro, junto a conspiradores y contrabandistas. Atisbaban desde alcantarillas y sumideros para luego escabullirse por intersticios y calles, arrastrando de un escondrijo a otro cortezas de queso, mercancías prohibidas y barriles de pólvora. De esta forma terminaban atravesando toda la ciudad por galerías subterráneas. Esta historia fue fundamental para comenzar a escribir.
⦁ En el primer libro “Visiones ratoniles” (Editorial Nebulosa) Ud. le dedica un capítulo entero al caso Hamelin. ¿Qué puede decir al respecto?
Voy a ser sintético, ya que esto lo desarrollé ampliamente en el libro: una cosa es que nos guste la música y otra que seamos tan imbéciles como para suicidarnos en masa. (Risas)
⦁ El tema de la ciencia es recurrente en sus dos libros. ¿Se refiere a experiencias personales o sólo es una inquietud abstracta?
La ciencia siempre estuvo presente en mi familia. Un ejemplo que cito en “Intimidades…” es la de mi abuelo paterno que al jubilarse en la Facultad de Bioquímica, fundó y dirigió la Primer Aldea Autosustentable para Ratones Mayores jubilados de Laboratorios.
⦁ Cuando un título habla de intimidades, la curiosidad del lector crece. En el caso de su experiencia vivida con la Dientuda, se percibe un clima misterioso y por momentos sofocante. ¿Puede agregar algo sobre esto?
Es un caso emblemático. La ratona codiciosa y mezquina ya había sido descripta por Vigil** en su cuento. Si bien en el ambiente ratonil predomina la solidaridad y la abnegación, hay excepciones. Justo sobre esto estoy escribiendo una nouvelle sobre pasiones y ratones, en la que me explayo sobre la convivencia con alguien de las características de la Dientuda.
⦁ En otro capítulo del libro se nota una ternura y una delicadeza especial en torno al rol de los Pérez en la interacción con los humanos. ¿Cómo es esto?
En todas las familias siempre hay un grupo dedicado a las interrelaciones. Los “Pérez”, en forma genérica, son aquellos miembros de cada familia que se dedican a alegrar a los niños en las denticiones. Presento varios casos demostrando el grado de empatía que se da entre humanos y ratones en esas circunstancias.
⦁ Tanto en “Visiones…” como en “Intimidades…” se percibe un clima de aventura y muchas veces con alto nivel de adrenalina. ¿Es autobiográfico?
En gran medida, sí. He vivido experiencias muy fuertes con mi padre y mis hermanos. Él tenía una ocupación riesgosa, ya que era granelero minorista en el viejo Puerto Madero de Buenos Aires. Nosotros trabajamos mucho tiempo en su empresa. Estas experiencias tiñeron mis relatos en ambos libros.
⦁ En algún lugar de su segundo libro Ud. dice: “Mi vida está siendo maravillosa”. ¿Podría contarnos algo más?
Tuve que apelar a ese lugar común, porque no encontré otra expresión que me permitiera agradecer al Universo por la vida que viví y que estoy viviendo. A propósito de esto último le cuento que estoy participando en una experiencia científica*** como Ratón Mayor corredor.
A mí me toca estar con otros Ratones Mayores (RM) en las jaulas con rueditas. Podemos llegar a correr entre 10 y 20 km por día y se ha podido determinar que al cabo de tres semanas, las neuronas nuevas de los RM corredores se veían similares a las de los ratones jóvenes, mientras que las de los RM sedentarios estaban atrofiadas. ¡Cómo no agradecer a la vida esta experiencia!”

Notas: Este artículo fue publicado en la Revista El Abasto N° 212 de febrero de 2018 con ligeras modificaciones;
*El autor se refiere a “Las Ciudades Invisibles” de Italo Calvino – Ciudades de Intercambio: Smeraldina
**Referencia a “La Dientuda” de Constancio C. Vigil
***Referencia a “La actividad física actuaría sobre la plasticidad neuronal” FABAInforma – Año XLIII – N° 542 – Noviembre 2017.-
Junior Camissa, autor de la nota – Depto de Cultura de la AFBA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *